Milhojas de vainilla, pistacho y frambuesas

Milhojas de vainilla, pistacho y frambuesas (paso a paso)

Alérgenos:

Leche, gluten, huevo, pistacho.

Valor nutricional:
6 porciones
Cantidad por porción:
Calorías 847
Grasas 59.7 g
Colesterol 268 mg
Sodio 568.3 mg
Potasio 210 mg
Total Carbohidratos 68.8 g
Fibra 2.1 g
Azúcares 15.2 g
Proteínas 10.9 g

Milhojas de vainilla, pistacho y frambuesas

Recette en français en fin d’article ↓

Hola golosos 🙂

Aquí estoy, toda eufórica con mi primer Milhojas !!!

Milhojas de vainilla, pistacho y frambuesas

En el artículo sobre el pan de molde perfecto os había hablado de mis retos para el año 2019… Hacer un milhojas digno era uno de ellos 🙂

Milhojas de vainilla, pistacho y frambuesas

Siempre lo digo, soy una pastelera un poco peculiar… porque no tengo mucha paciencia a la hora de preparar comida. Lo sé, os va a parecer una locura, porque para ser pastelera de verdad, hay que ser muy paciente y detallista. Pues en mi caso es diferente: por una parte soy muy perfeccionista, y por otra tengo esa cosa con la improvisación… Esas dos “calidades” me permiten conseguir los resultados que veis en el blog 🙂

Milhojas de vainilla, pistacho y frambuesas

Cuando he empezado a estudiar la pastelería, me he dado cuenta de que las tartas perfectas que parecen hechas de joyas y no tienen ni una mancha, ni un defecto visual no eran fruto de mi devoción. Prefiero un postre menos geométrico, pero más apetecible.

Milhojas de vainilla, pistacho y frambuesasmillefeuille 15

Para mí esto significa que hay que revelar más elementos del postre, en vez de esconderlo todo con un glaseado espejo, y que lo más sencillo es lo mejor. Por eso me encanta el modelo de postre al plato, con todos los elementos expuestos para formar un dibujo bonito. Y si tengo que elegir un “postre de pastelería“, como los que están en los expositores, prefiero entender las texturas que tiene desde el primer vistazo. Muchas veces he pedido un entremet* precioso que por dentro me ha decepcionado!

* Con la palabra “Entremet”, hoy en día en pastelería se refiere a las tartas frías que se componen de un bizcocho, una mousse, un cremoso, un glaseado y eventualmente de fruta fresca y de elementos crujientes. 

En mis creaciones intento no combinar demasiados sabores; la idea de un postre no es hacerlo complicado de entender, sino de llegar lo más directo posible al cerebro para que el catador piense “qué rico!” y que todos sus sentidos se despierten.

Milhojas de vainilla, pistacho y frambuesasMilhojas de vainilla, pistacho y frambuesas

El milhojas es un pastel muy antiguo, que nace al principio del siglo XIX en Francia. Todavía hoy representa la maestria de la alta pastelería francesa, y todas las pastelerías francesas lo venden. De vez en cuando incluso lo encontramos en la carta de un restaurante tradicional, por lo que es un postre muy versátil.

Y es el postre favorito de mi madre 🙂

Milhojas de vainilla, pistacho y frambuesas

Se compone de capas de hojaldre de mantequilla caramelizado, rellenas de crema pastelera de vainilla. Con los progresos de la pastelería la crema se ha aligerado con nata montada, dando lugar a una crema diplomática. Tradicionalmente el milhojas se sirve cubierto de una capa de “fondant” (no el fondant de las tartas de diseño, sino el fondant pastelero), o con azúcar glas.

En España existen variantes de la versión francesa, con merengue o incluso con nata… Pero no, yo soy francesa, y antes de lanzarme en la elaboración del milhojas español tenía que hacer un Mille-Feuille francés 😉

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No es fácil encontrar un buen Milhojas. Es un pastel muy efímero… Se tiene que comer el mismo día que su montaje, para que el hojaldre no se ablande.

En Russia hacen una tarta similar que se llama Napoleon y que al contrario, se come uno o dos días después de su montaje, con el objetivo de que se ablande el hojaldre. Pero no estamos hablando del mismo pastel!

Os advierto: el milhojas es muy difícil de comer! Se monta un follón en el plato. Comer un milhojas de forma limpia es como querer comer un buen croissant sin dejar migas. No puede ser 😉

Milhojas de vainilla, pistacho y frambuesasMilhojas de vainilla, pistacho y frambuesasMilhojas de vainilla, pistacho y frambuesas

Todas estas explicaciones para justificar que no haya probado hacerlo hasta hoy 😉 Pero este año mis padres vienen a Madrid en Marzo, y vamos a celebrar el cumpleaños de mi madre juntos aquí… No tengo excusas para hacerle su tarta favorita verdad?

Milhojas de vainilla, pistacho y frambuesasMilhojas de vainilla, pistacho y frambuesas

Os lo he dicho más arriba… soy muy de improvisar! Así que he querido seguir la receta de una chica francesa, Céline, del blog Les Yeux Grognons, que encontraréis aquí. Me encantó porque no hace falta hacer un hojaldre tradicional, ella hace un hojaldre rápido, y ya sabéis que a mí me encanta! Menos tiempo, resultado óptimo 🙂

Como os podéis imaginar no he seguido la receta del todo 😉 He sustituido el caramelo por una crema dulce de pistacho que había comprado en Sicilia e iba comiendo con parsimonia para que nunca se acabara… Está demasiado buena. Los responsables de la marca me han indicado que se podía comprar online aquí. Y sino podéis usar otra crema para untar, o incluso dulce de leche!

Milhojas de vainilla, pistacho y frambuesas

Y luego las frambuesas frescas… Porque combinan con la vainilla y el pistacho a la perfección, y añaden un punto de frescor al postre. Con una flor de nata montada para decorar, porque la nata que queda no se tira, se aprovecha!

El resultado es ES-PEC-TA-CU-LAR.

Milhojas de vainilla, pistacho y frambuesasMilhojas de vainilla, pistacho y frambuesas

Para 6-8 milhojas:

Para el hojaldre rápido:

  • 300g de mantequilla sin sal
  • 375g de harina de trigo floja
  • 8g de sal
  • 180ml de agua fría
  • 10g de azúcar glas para caramelizar

Para la crema diplómatica:

  • 250ml de leche semi desnatada
  • 1 vaina de vainilla Bourbon
  • 55g de yema de huevo (3 yemas M)
  • 50g de azúcar blanco
  • 10g de azúcar moreno
  • 6g de harina de trigo
  • 20g de maicena
  • 4g de gelatina en hojas
  • 20g de mantequilla sin sal
  • 130g de nata para montar muy fría

Para el relleno y decorar:

  • 18-24 frambuesas
  • ∼ 50g de crema de pistacho
  • 70g de nata para montar muy fría + 1 c.c. de azúcar glas
  • un poco de azúcar glas
  • 6-8 pistachos tostados

Si queréis podéis empezar a preparar el hojaldre y hacer la crema pastelera al día anterior. El día de la degustación habrá que hornear el hojaldre, montar la nata e añadirla a la crema pastelera, y montar los milhojas. Se pueden degustar inmediatamente después del montaje o hasta medio día después, para asegurar que la masa conserve su consistencia crujiente.

Si empezáis por la mañana también podéis hacer todo en un día sin problema 🙂

Para el hojaldre rápido, poner la mantequilla en trozos grandes en el congelador, y la harina con la sal en un bol en la nevera. Reservar 180ml de agua fría también.

Mientras se enfrían los ingredientes, empezar con la crema diplomática. Cortar la vaina de vainilla longitudinalmente y sacar sus semillas. Poner la leche con la vaina de vainilla y sus semillas en un cazo y llevar a ebullición suavemente. Mientras tanto, batir las yemas de huevo con el azúcar, la harina y la maicena. Las mezcla se aclara.

Poner las hojas de gelatina en un bol con agua fría.

Cuando hierva la leche, verter un tercio sobre la mezcla de yemas sin dejar de batir para integrarla y equilibrar temperaturas. Volver a verter esta mezcla en el cazo con el resto de la leche y volver a calentar hasta que espese.

Quitar el cazo del fuego, retirar la vaina de vainilla.

Añadir la gelatina escurrida, remover energéticamente para que se disuelva, y añadir la mantequilla. Batir de nuevo para que se derrita.

Aquí tenéis un vídeo de la crema lista para enfriar:

 

Verter la crema en una bandeja, filmar a piel y guardar en la nevera.

 Seguir con el hojaldre. En el bol de una batidora poner la harina y la sal, la mantequilla y batir durante 1min30. Añadir el agua fría y seguir batiendo hasta que se forme una masa, alrededor de 40 segundos. Coger la masa y formar una bola, ponerla sobre el plan de trabajo enharinado.

Empezar a estirar la masa con un rodillo hasta conseguir un rectángulo grande. Siempre hay que enharinar la mesa y la masa para evitar que se pegue. Hacer cuatro pliegues simples (doblar la masa en tres, girarla a 90º antes de volver estirar y doblar). Una vez los cuatro pliegues hechos estiramos la masa en un rectángulo de 30×40 cm aproximadamente.

Si la mantequilla se derrite podéis poner la masa en la nevera entre los pliegues. De todas formas no os preocupéis! Podéis arreglar los pequeños accidentes con las manos y un poco de harina, yo siempre rompo un poco la masa y no pasa absolutamente nada, la vuelvo a pegar con cuidado, añado un poco de harina y ya está!

Poner la masa entre dos hojas de papel sulfurizado, enrollarla y guardarla en la nevera un mínimo de 30 minutos.

Precalentar el horno a 180ºC. Sacar la masa de la nevera y cuando tenga una textura flexible, desenrollarla y ponerla sobre una placa de horno, entre sus dos hojas de papel. Posar otra placa sobre la masa, y si queréis alguna otra cosa para poner más peso e impedir que la masa suba mientras se hornea.

Hornear durante 28 minutos. Sacar la masa del horno y subir su temperatura a 250ºC. Retirar la hoja superior de la masa, espolvorearla con azúcar glas (con un colador para que sea lo más fino posible) y volver a ponerla en el horno durante 8 minutos, en la parte central, esta vez sin nada por encima.

Veréis que la masa se sigue haciendo por dentro porque las burbujas de aire se forman, como lo podéis apreciar en el siguiente vídeo:

 

Aquí tenéis que tener cuidado porque la masa carameliza muy rápido. Yo me he sentado en una silla delante del horno! También puede ser que vuestro horno esté un poco cansado, pero no os preocupéis, es posible perfeccionar el caramelizado con un soplete.

Dejar la masa enfriar completamente, y acabar de hacer la crema diplomática. Para eso tenéis que montar 130g de nata hasta que esté bien espesa. Sacar la crema pastelera de la nevera, ponerla en un cuenco y batirla bien para que se vuelva cremosa y lisa. Añadir un tercio de la nata montada y volver a batir con las varillas, para que se integre totalmente. Luego añadir el resto de nata y remover muy suavemente con una espátula y movimientos envolventes para no romper las burbujas de aire.

Cuando esté bien homogénea, poner la crema en una manga pastelera con una boquilla redonda y lisa. Reservar la crema en la nevera. Poner vuestra crema de pistacho en una manga pequeña también.

Ahora para simplificar el corte de la tarta, que puede ser muy complicado si es grande y la queréis dividir (los pasteleros tienen corta-milhojas profesionales y cuchillos de sierra eléctricos para eso), vamos a cortar la masa en rectángulos pequeños para hacer los milhojas individuales.

Si habéis obtenido un rectángulo de aproximadamente 30×40 cm, es muy fácil. Tenéis que recortar todos los laterales, de forma que queden limpios y rectos. Cuidado porque la masa se rompe muy fácilmente! Si algún trozo se rompe no pasa nada, podéis ponerlo en la base, se pegará con la crema y no se nota nada 😉

Yo he cortado la masa en tres partes de unos 8cm a lo ancho (medía unos 24 cm después de recortar los lados). Y en la altura la he dividido en 6 partes de 6cm, porque después de cortar se quedo en unos 36cm.

Lo importante es que el número final de rectángulo sea un multiplicado de 3, ya que cada milhojas tienes tres capas de hojaldre.

Por cierto, habéis visto la calidad del hojaldre? Estaba impresionante, y con una receta de hojaldre rápido! Me parece genial 🙂

Ahora vamos a hacer el montaje. En un plato, ponemos una gota de crema de vainilla, para evitar que el milhojas se desplace o se resbale. Posamos una capa de hojaldre encima, y escudillamos la crema. Ponemos un poco de crema de pistacho entre la crema y trocitos de frambuesa. Yo he contado una frambuesa troceada por piso, y una entera para decorar (en total 3 por milhojas). Luego repetimos con una capa de hojaldre, las cremas, la frambuesa y acabamos con otra capa de hojaldre.

Justo antes de servir, montamos la nata para la decoración con el azúcar glas.

Milhojas de vainilla, pistacho y frambuesas

Decoramos con la nata, una frambuesa, un pistacho tostado y un poco de azúcar glas.

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Sabíais que se recomienda comer el milhojas tumbado y con tenedor y cuchillo? Estaba precioso antes de tocarlo , pero luego…

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Quiero subrayar que el desastre que ocurre durante la degustación es la prueba del éxito de mi masa de hojaldre fácil y rápida 😉

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Verdad que un postre tiene que ser apetecible? Estoy segura que después de ver estas fotos se os hará la boca agua 😉

Espero vuestros comentarios golosos!

Recette en français:

Mille-feuille à la vanille, pistache et framboises

Bonjour les gourmands 🙂

Me voilà toute euphorique avec mon premier Mille-feuille !!!

Dans l’article sur le pain de mie parfait je vous avais parlé de mes défis pour l’année 2019 … Et faire un mille-feuille digne de ce nom était l’un d’entre eux 🙂

Je le dis toujours, je suis une pâtissière un peu particulière … parce que je n’ai pas beaucoup de patience pour préparer à manger. Je sais, ça va paraître fou, car pour être une vraie pâtissière, il faut être très patiente et réfléchie. Eh bien, dans mon cas, c’est différent: d’un côté, je suis perfectionniste, et de l’autre, j’ai ce truc avec l’improvisation… Ces deux “qualités” me permettent d’obtenir les résultats que vous voyez sur le blog 🙂

Quand j’ai commencé à étudier la pâtisserie, j’ai remarqué que les gâteaux parfaits qui semblent faits de cristal et qui n’ont ni tache ni défaut visuel ne sont pas ma tasse de thé. Je préfère un dessert moins géométrique, mais plus appétissant. Pour moi cela signifie que vous devez révéler plus d’éléments du dessert plutôt que de tout cacher avec un glaçage miroir super luisant, et que le plus simple c’est le meilleur.

C’est pourquoi j’aime le concept de dessert avec l’assiette, avec tous les éléments exposés pour former un beau dessin. Et si je dois choisir un «dessert pâtissier», comme ceux des boutiques, je préfère comprendre les textures qu’il a au premier abord. Plusieurs fois, j’ai commandé un ravissant entremet* dont l’intérieur m’a déçu!

* Avec le mot “Entremet”, aujourd’hui en la pâtisserie on se réfère souvent à des gâteaux froids qui se composent d’un biscuit, d’une mousse, d’un crémeux, d’un glaçage et éventuellement de fruits frais et d’éléments croustillants.

Dans mes créations, j’essaie de ne pas associer trop de saveurs; l’idée d’un dessert n’est pas de compliquer sa dégustation, ni la cohérence de l’ensemble, mais d’être aussi direct que possible pour que le dégustateur pense immédiatement “que c’est bon!” et que tous ses sens se réveillent.

Le mille-feuille est un très vieux gâteau né au début du 19ème siècle en France. Encore aujourd’hui, il représente la maîtrise de la haute pâtisserie française, et toutes les boulangeries françaises le vendent. De temps en temps, on le trouve même dans le menu d’un restaurant traditionnel, donc c’est un dessert très polyvalent.

Et c’est le gâteau préféré de maman 🙂

Il se compose de plusieurs couches de pâte feuilletée au beurre caramélisée, farcies de crème pâtissière à la vanille. Avec les progrès de lapâtisserie, la crème a été allégée avec de la crème fouettée, donnant naissance à une crème diplomate. Traditionnellement, le mille-feuille est servi recouvert d’une couche de “fondant” (pas le fondant des gâteaux design, mais le fondant pâtissier) ou du sucre glace.

En Espagne, il existe des variantes de la version française, avec de la meringue ou même de la chantilly. .. Mais non, je suis française, et avant de me lancer dans le mille-feuille espagnol, je devais faire un Mille-Feuille français 😉

Il n’est pas facile de trouver un bon Mille-feuille. C’est un gâteau très éphémère… Il doit être mangé le même jour que son assemblage, pour que la pâte feuilletée ne ramollisse pas.

En Russie, ils préparent un gâteau similaire appelé Napoléon et, au contraire, il se déguste un ou deux jours après son assemblage, dans le but de ramollir la pâte feuilletée. Mais on ne parle pas du même gâteau!

Je vous préviens: le mille-feuille est très difficile à manger! Un désordre incroyable vous attend dans l’assiette. Manger un mille-feuille proprement, c’est comme vouloir manger un bon croissant sans faire de miettes. C’est impossible 😉

Toutes ces explications pour justifier que je n’ai pas essayé de le faire jusqu’aujourd’hui 😉 Mais cette année, mes parents viennent à Madrid en mars, et nous fêterons ensemble l’anniversaire de maman ici… Je n’ai aucune excuse pour ne pas faire son gâteau préféré!

Je l’ai déjà dit plus haut … J’improvise beaucoup! Je voulais donc suivre la recette d’une française, Céline, du blog Les Yeux Grognons, que vous trouverez ici. Elle m’a attirée parce que vous n’avez pas besoin de faire une pâte feuilletée traditionnelle, elle fait une pâte feuilletée rapide, et vous savez que j’adore ça! Moins de temps, résultat optimal 🙂

Comme vous pouvez l’imaginer, je n’ai pas suivi la recette jusqu’au bout 😉 J’ai remplacé le caramel par une crème à la pistache sucrée que j’avais achetée en Sicile et je mangeais tout doucement pour qu’elle ne se termine jamais … Elle est si bonne! Les responsables de la marque m’ont indiqué que vous pouviez l’acheter en ligne ici. Et sinon, vous pouvez utiliser une autre crème, ou même de la confiture de lait!

Et ensuite les framboises fraîches… Parce qu’elles se marient parfaitement à la vanille et à la pistache et ajoutent une touche de fraîcheur au dessert. Avec une fleur de crème fouettée pour décorer, car la crème qui reste n’est pas jetée, elle est utilisée!

Le résultat est SPEC-TA-CU-LAIRE!

Pour 6-8 mille-feuilles:

Pour la pâte feuilletée rapide:

  • 300g de beurre doux
  • 375g de farine de blé 
  • 8g de sel
  • 180 ml d’eau froide
  • 10 g de sucre glace pour caraméliser

Pour la crème de diplomate:

  • 250 ml de lait demi-écrémé
  • 1 gousse de vanille Bourbon
  • 55g de jaune d’oeuf (3 jaunes M)
  • 50g de sucre blanc
  • 10g de sucre roux
  • 6g de farine de blé
  • 20g de fécule de maïs
  • 4g de gélatine en feuilles
  • 20g de beurre doux
  • 130g de crème fleurette très froide

Pour garnir et décorer:

  • 18-24 framboises
  • ~ 50g de crème de pistache
  • 70g de crème fleurette très froide + 1 c.c. de sucre glace
  • un peu de sucre glace
  • 6-8 pistaches grillées

Si vous le souhaitez, vous pouvez commencer à préparer la pâte feuilletée et à faire la crème pâtissière la veille. Le jour de la dégustation vous devrez cuire la pâte feuilletée, monter la crème et l’ajouter à la crème pâtissière, puis assembler les millefeuilles. Ils peuvent être dégustés immédiatement après l’assemblage ou jusqu’à une demi-journée plus tard pour que la pâte conserve sa consistance croustillante.

Si vous commencez le matin, vous pouvez également tout faire en une journée sans problème 🙂

Pour la pâte feuilletée rapide, mettez le beurre en gros morceaux au congélateur et la farine avec le sel dans un bol au réfrigérateur. Réservez également 180 ml d’eau froide.

Lorsque les ingrédients sont refroidis, commencez à faire la crème diplomate. Couper la gousse de vanille longitudinalement et sortir ses graines. Mettez le lait avec la gousse de vanille et ses graines dans une casserole et amenez à ébullition doucement. Pendant ce temps, battez les jaunes d’œufs avec le sucre, la farine et la fécule de maïs. Le mélange doit blanchir.

Mettez les feuilles de gélatine dans un bol avec de l’eau froide.Lorsque le lait bout, versez-en un tiers sur le mélange des jaunes en fouettant pour l’intégrer et équilibrer les températures. Reverser ce mélange dans la casserole avec le reste du lait et réchauffer jusqu’à épaississement, sans cesser de battre.

Retirez la casserole du feu, retirez la gousse de vanille, ajoutez la gélatine égouttée, remuez énergiquement pour la dissoudre, puis ajoutez le beurre. Battez à nouveau pour qu’il fonde.

Plus haut dans l’article vous verrez une vidéo de la crème prête à mettre au frais. Versez la crème dans un plat, filmez-la au contact et conservez-la au réfrigérateur.

Continuer avec la pâte feuilletée. Dans le bol d’un robot pâtissier, mettez la farine et le sel, le beurre et battez pendant 1min30. Ajoutez l’eau froide et continuez à battre jusqu’à ce qu’une pâte se forme, environ 40 secondes. Prenez la pâte et formez une boule, mettez-la sur le plan de travail fariné. Commencez à étaler la pâte avec un rouleau à pâtisserie jusqu’à ce que vous obteniez un grand rectangle. Il faut toujours fariner le plan de travail et la pâte pour éviter qu’elle ne colle. Faites quatre tours simples (pliez la pâte en trois, tournez-la à 90 ° avant de recommencer à étaler et plier). Une fois les quatre tours terminés, nous étalons la pâte en un rectangle d’environ 30 x 40 cm. Si le beurre fond il est possible de faire reposer la pâte au réfrigérateur entre les tours. Quoi qu’il en soit, ne vous inquiétez pas! Vous pouvez réparer les petits accidents avec vos mains et un peu de farine, je casse toujours un peu la pâte, je la colle à nouveau avec précaution, j’ajoute un peu de farine et c’est réglé!

Placez la pâte entre deux feuilles de papier sulfurisé, enroulez-la et conservez-la au réfrigérateur pendant au moins 30 minutes. Préchauffez le four à 180°C. Sortez la pâte du réfrigérateur et, quand elle a une texture souple, déroulez-la et posez-la sur une plaque à pâtisserie, entre ses deux feuilles de papier. Mettez une autre plaque sur la pâte, et si vous voulez quelque chose d’autre, pour ajouter plus de poids et empêchez la pâte de monter pendant la cuisson. Enfournez-la pendant 28 minutes. Retirez la pâte du four et augmentez sa température à 250°C.

Retirer la feuille supérieure de la pâte, saupoudrer de sucre glace (avec un tamis pour que la couche soit la plus fine possible) et remettre au four pendant 8 minutes, dans la partie centrale, cette fois sans rien dessus.

Vous verrez que la pâte continue à cuire à l’intérieur car des bulles d’air se forment, comme vous pouvez le voir une vidéo plus haut. Il faut faire attention car la pâte caramélise très rapidement. Je me suis assise sur une chaise devant le four! Il se peut aussi que votre four soit un peu fatigué, mais ne vous inquiétez pas, il est possible de perfectionner la caramélisation au chalumeau.

Laissez la pâte refroidir complètement et terminez la préparation de la crème diplomate. Pour cela, il faut monter 130g de crème jusqu’à ce qu’elle soit bien épaisse. Sortez la crème pâtissière du réfrigérateur, mettez-la dans un bol et battez bien pour qu’elle devienne crémeuse et lisse. Ajoutez un tiers de la crème fouettée et battez à nouveau pour qu’elle soit complètement intégrée. Ajoutez ensuite le reste de la crème fouettée et mélangez très délicatement avec une maryse pour éviter de casser les bulles d’air. Quand elle est bien homogène, mettez la crème dans une poche avec une douille ronde et lisse. Réservez la crème au frigo. Mettez également votre crème à la pistache dans une petite poche.

Maintenant, pour simplifier la découpe du gâteau, ce qui peut s’avérer très compliqué s’il est grand et que vous souhaitez le couper en tranches (les chefs pâtissiers disposent de couteaux professionnels électriques et de coupe-millefeuilles), nous allons couper la pâte en petits rectangles pour faire des versions individuelles.

Si vous avez obtenu un rectangle d’environ 30×40 cm, c’est très simple. Vous devez couper tous les côtés pour qu’ils soient propres et droits. Attention, la pâte casse très facilement! 

Si un morceau se casse, pas de panique, vous pouvez le mettre à la base, il se recollera  grâce à la crème et vous ne verrez rien 😉

J’ai coupé la pâte en trois bandes d’environ 8 cm de large (la pâte mesurait environ 24 cm après avoir coupé les côtés). Et dans la hauteur, je l’ai divisée en 6 bandes de 6cm, car après l’avoir coupée, elle faisait environ 36cm de haut.

L’important c’est que le nombre final de rectangles soit un multiple de 3, chaque mille-feuille étant composé de trois couches de pâte feuilletée.

Au fait, avez-vous vu la qualité de la pâte feuilletée? Une vraie merveille, et avec une recette de feuilletée rapide!Cette recette est vraiment géniale 🙂

Maintenant, faisons le montage. Sur une assiette, nous mettons une goutte de crème à la vanille, pour empêcher le millefeuille de bouger ou de glisser. Nous mettons une couche de pâte feuilletée sur le dessus et nous pochons la crème. On met un peu de crème de pistache entre les boudins de crème vanille et des morceaux de framboise. J’ai compté une framboise coupée par étage et une entière pour la décoration (au total 3 par millefeuille). Ensuite, nous répétons avec une couche de pâte feuilletée, les crèmes, la framboise et nous terminons avec une autre couche de pâte feuilletée. Juste avant de servir, nous montons la crème en chantilly pour la décoration, avec le sucre glace. Décorer avec la crème, une framboise, une pistache grillée et un peu de sucre glace.

Saviez-vous qu’il est recommandé de manger le mille-feuille couché sur la tranche et avec une fourchette et un couteau? Il peut-être très beau avant de le toucher, mais après…

Je tiens à souligner que le carnage qui se produit pendant la dégustation est la preuve du succès de ma pâte feuilletée facile et rapide 😉

Alors vous aussi vous êtes fans des desserts appétissants? Je suis sûre que ces photos vous mettrons l’eau à la bouche 😉

J’attends vos commentaires les gourmands!

N’hésitez pas à commenter ou à me contacter si vous avez des questions ou des photos de vos réalisations 🙂

Bon appétit!

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3 Comentarios

  1. Sonia

    Hola.

    Te sigo desde hace tiempo y no dejas de sorprenderme con cada receta nueva que publicas en el blog.
    Todas me gustan y muchas de ellas ya las he hecho y el resultado ha sido fantástico gracias a tus explicaciones y las fotos, que hacen que sea mas fácil seguir la receta.
    Mil gracias por aportarme tanto.

    Le gusta a 1 persona

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